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Análisis

El problema ético del consumismo se centra cuando la adquisición de bienes, la mentalidad material y la apariencia de un “ser” ante la sociedad se centran como medio principal para la felicidad del individuo, generando al largo plazo un desequilibrio tanto emocional como económico. En el aspecto emocional podemos ver características de insatisfacción de uno mismo, una baja autoestima creando problemas de depresión que incluso se pueden llegar a manifestar en distintos problemas de salud, la pregunta es ¿Por qué?, bueno las personas buscan un estado natural de seguridad. Cuando una persona es aceptada por un grupo social se siente importante, su autoestima crece, genera una autoconfianza que le permite realizar actividades con seguridad. Sin embargo, en la actualidad, para generar dicha aceptación es necesario demostrar o exponer bienes materiales que den a esa persona un estatus elevado, aunque dicha persona no tenga el más mínimo interés de poseerlos o no sean de su agrado, el “que dirán” influye mucho en estas personas y hacen hasta lo imposible para obtener dichos productos y sorprender a la gente.

“Compramos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos para sorprender a gente que no nos agrada”. (Anónimo)

En el aspecto económico podemos ver características tales como el endeudamiento al comprar mas de lo que se tienen creando un déficit, que si se tiene una familia, puede tener repercusiones muy grandes, dejando a un lado las obligaciones primordiales, por la adquisición de bienes que generan una satisfacción momentánea, pero cuando está se acaba las preocupaciones y las obligaciones regresan, dañando al individuo no sólo psicológicamente sino también emocionalmente, y perjudicando a las personas que lo rodean y que dependen de él. El consumir en exceso se puede convertir en un estilo de vida, preocupándose más por las cosas materiales que por los valores y los sentimientos.

De acuerdo a Martínez Navarro, E. (s.f.), investigador y profesor de filosofía en la universidad de Murcia, opina que las cusas principales del consumismo se refiere a “ese afán de emulación por el cuál muchas personas que tienen un escaso nivel cultural miran mucho a otras personas que consideran de estatus superior, ven el nivel de consumo que llevan y tratan de imitarles. Ese afán de emulación de los que supuestamente son un modelo a imitar hace que muchas personas empiecen a consumir mucho más de lo que en realidad necesitan”.

Ese comportamiento del ser humano podemos relacionarlo directamente con la corriente ética del Utilitarismo, donde el consumo puede ser relativamente “bueno”, ya que proporciona la mayor felicidad al mayor número de personas, sin embargo dichas acciones están vistas desde el punto de las consecuencias que generan en un momento y no desde lo que estas acciones son en realidad para el largo plazo,  quedando una ambigüedad entre lo bueno y malo. Estas consecuencias dependen mucho de que lado se miren, aunque generen una felicidad “momentánea”, está desaparece y se convierte en un aspecto negativo que traen mas daños que beneficios, entonces podemos asumir que éticamente esta mal el consumo excesivo, moralmente también, y si profundizamos podemos observar que el materialismo no deja nada bueno.

Tener un control y sentirse bien con lo que uno tiene es más que suficiente para generar una autoconfianza y ser aceptado en cualquier grupo social, y si dicho grupo social requiere la adquisición de bienes o un estatus económico elevado, esas relaciones no generaran ningún beneficio en nuestra integridad como persona y ser humano, tampoco para la gente que nos rodea. Debemos de aprovechar y encontrarle un aspecto positivo a lo que se tiene, pero sobre todo a la percepción que tenemos de nosotros mismos y como eso repercute en la gente que nos rodea, creando una autorrealización plena y una felicidad no artificial que nos forme íntegramente realizando diversos tipos de actividades que nos generen satisfacción ya sea deportivas, educativas etc. Tal como lo plantea el Eudemonismo, donde utilizamos la racionalidad para pensar correctamente lo que hacemos y en que aprovechamos, en este caso, nuestros recursos económicos para poder salir adelante, ya que aunque queramos o no, el dinero juega parte importante en la supervivencia de los seres humanos, pero no es vital y podemos alcanzar la perfección ética, y una disposición estable para poder salir adelante y sentirnos orgullosos de nosotros mismo.

Bibliografía

Antaki, I. (2000). El manual del ciudadano contemporáneo. México: Ariel.

Bauman, Z. (2005). Ética Posmoderna. México: Siglo XXI.

García, D. E. & Traslosheros, J. (2009). Ética persona y sociedad: una ética para la vida (4ª Ed.). México: Porrúa.

Latorre, L. (s.f.). Por una ética en el consumo. Revista Tenía. Recuperado de: http://www.revistateina.org/teina8/dos6.htm

Cortina, A. (s.f.). Ética en el consumo. Consumo ético y vida sencilla. Recuperado de: http://webs.uvigo.es/consumoetico/eticadelconsumo.htm#inicio

Castaño García, J. (2009). Teorías éticas. SlideShare. Recuperado de: http://www.slideshare.net/jacgmur/teorias-ticas

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