Animación referente a la película “The Age of Stupid” (2009), dirigida Franny Armstrong & John Battsek, donde se habla de diversos conflictos que afectan gravemente al mundo y la sociedad, esta animación representa, desde el punto de vista de los productores, el consumismo y sus implicaciones de una forma humoristica.

Reflexión

Personalmente creo que el consumo en exceso es un problema grave pero que no se le ha dado tanta importancia como a los aspectos ambientales, a la desigualdad, a la xenofobia, etc. Con esto no quiero decir que sea más o menos importantes, sin embargo siento que un comportamiento compulsivo hacia la adquisición de bienes materiales puede desencadenar una serie de consecuencias tanto para el individuo como para sus seres queridos, pues se dejan a un lado los sentimientos y la concepción del aprecio hacia lo que se tiene y el saber valorarlo, y únicamente se quiere generar una posición económica o sociocultural ficticia que no dejara ningún beneficio a largo plazo, descuidando lo verdaderamente importante. En muchas ocasiones la gente que tienen esa obsesión por lo material no necesariamente tiene una posición económica elevada, endeudándose y generan un estrés y una depresión mayor. Muchas veces dicho estrés puede llegar a algo verdaderamente extremo, como puede ser el suicidio. Siento que esto no es necesario, y mucho menos por algo que realmente no se necesita,  solo son caprichos o peor aún, la presión de la sociedad para ser aceptado dentro de ella.

El mundo ha cambiado rápidamente, los avances tecnológicos cada vez son mayores y eso mismo ha generado en nosotros un cambio, no necesariamente siempre bueno, llevándonos por las tendencias y la innovación, lo cual también ha influido en la forma en la que consumimos, apartando nuestra mente de lo que realmente tiene un valor, que muchas veces siento que se ha perdido, como la unión familiar, la educación, la interacción social (no material), el deporte etc. Queriendo comprar lo último que haya salido al mercado para estar a “la moda”, aunque hace 3 meses hayamos comprado un producto igual pero una generación anterior. Básicamente esto se centra mayoritariamente a los bienes tecnológicos, pero es totalmente aplicable a cualquier otro producto.

Para poder solucionarlo tenemos que generar un control en el consumo, pensar si realmente es necesario obtener bienes y cual es el propósito de adquirirlos. Al salir de compras tener un límite de gasto, así solo se compra lo necesario y no se endeuda, aunque posiblemente se compren cosas para llegar a dicho límite, pero por algo se tiene que empezar para llegar a ese autocontrol. Centrarse en las obligaciones propias como las de la gente que lo rodea puede llegar a hacer una reflexión en el valor del dinero, y en la estabilidad familiar.

El autoestima y la autoconfianza creo que son dos factores importantísimos, pues muchas veces el consumismo es creado por la necesidad de llenar ese hueco de depresión y baja autoestima que muchas veces se tiene gracias al menosprecio de la gente que lo rodea. Realizar actividades deportivas, comer sanamente, tener una buena disposición, etc. Generan una sensación de bienestar y por ende generan una seguridad en uno mismo, que le permite poder relacionarse con distintas personas y ser aceptado.

Análisis

El problema ético del consumismo se centra cuando la adquisición de bienes, la mentalidad material y la apariencia de un “ser” ante la sociedad se centran como medio principal para la felicidad del individuo, generando al largo plazo un desequilibrio tanto emocional como económico. En el aspecto emocional podemos ver características de insatisfacción de uno mismo, una baja autoestima creando problemas de depresión que incluso se pueden llegar a manifestar en distintos problemas de salud, la pregunta es ¿Por qué?, bueno las personas buscan un estado natural de seguridad. Cuando una persona es aceptada por un grupo social se siente importante, su autoestima crece, genera una autoconfianza que le permite realizar actividades con seguridad. Sin embargo, en la actualidad, para generar dicha aceptación es necesario demostrar o exponer bienes materiales que den a esa persona un estatus elevado, aunque dicha persona no tenga el más mínimo interés de poseerlos o no sean de su agrado, el “que dirán” influye mucho en estas personas y hacen hasta lo imposible para obtener dichos productos y sorprender a la gente.

“Compramos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos para sorprender a gente que no nos agrada”. (Anónimo)

En el aspecto económico podemos ver características tales como el endeudamiento al comprar mas de lo que se tienen creando un déficit, que si se tiene una familia, puede tener repercusiones muy grandes, dejando a un lado las obligaciones primordiales, por la adquisición de bienes que generan una satisfacción momentánea, pero cuando está se acaba las preocupaciones y las obligaciones regresan, dañando al individuo no sólo psicológicamente sino también emocionalmente, y perjudicando a las personas que lo rodean y que dependen de él. El consumir en exceso se puede convertir en un estilo de vida, preocupándose más por las cosas materiales que por los valores y los sentimientos.

De acuerdo a Martínez Navarro, E. (s.f.), investigador y profesor de filosofía en la universidad de Murcia, opina que las cusas principales del consumismo se refiere a “ese afán de emulación por el cuál muchas personas que tienen un escaso nivel cultural miran mucho a otras personas que consideran de estatus superior, ven el nivel de consumo que llevan y tratan de imitarles. Ese afán de emulación de los que supuestamente son un modelo a imitar hace que muchas personas empiecen a consumir mucho más de lo que en realidad necesitan”.

Ese comportamiento del ser humano podemos relacionarlo directamente con la corriente ética del Utilitarismo, donde el consumo puede ser relativamente “bueno”, ya que proporciona la mayor felicidad al mayor número de personas, sin embargo dichas acciones están vistas desde el punto de las consecuencias que generan en un momento y no desde lo que estas acciones son en realidad para el largo plazo,  quedando una ambigüedad entre lo bueno y malo. Estas consecuencias dependen mucho de que lado se miren, aunque generen una felicidad “momentánea”, está desaparece y se convierte en un aspecto negativo que traen mas daños que beneficios, entonces podemos asumir que éticamente esta mal el consumo excesivo, moralmente también, y si profundizamos podemos observar que el materialismo no deja nada bueno.

Tener un control y sentirse bien con lo que uno tiene es más que suficiente para generar una autoconfianza y ser aceptado en cualquier grupo social, y si dicho grupo social requiere la adquisición de bienes o un estatus económico elevado, esas relaciones no generaran ningún beneficio en nuestra integridad como persona y ser humano, tampoco para la gente que nos rodea. Debemos de aprovechar y encontrarle un aspecto positivo a lo que se tiene, pero sobre todo a la percepción que tenemos de nosotros mismos y como eso repercute en la gente que nos rodea, creando una autorrealización plena y una felicidad no artificial que nos forme íntegramente realizando diversos tipos de actividades que nos generen satisfacción ya sea deportivas, educativas etc. Tal como lo plantea el Eudemonismo, donde utilizamos la racionalidad para pensar correctamente lo que hacemos y en que aprovechamos, en este caso, nuestros recursos económicos para poder salir adelante, ya que aunque queramos o no, el dinero juega parte importante en la supervivencia de los seres humanos, pero no es vital y podemos alcanzar la perfección ética, y una disposición estable para poder salir adelante y sentirnos orgullosos de nosotros mismo.

Bibliografía

Antaki, I. (2000). El manual del ciudadano contemporáneo. México: Ariel.

Bauman, Z. (2005). Ética Posmoderna. México: Siglo XXI.

García, D. E. & Traslosheros, J. (2009). Ética persona y sociedad: una ética para la vida (4ª Ed.). México: Porrúa.

Latorre, L. (s.f.). Por una ética en el consumo. Revista Tenía. Recuperado de: http://www.revistateina.org/teina8/dos6.htm

Cortina, A. (s.f.). Ética en el consumo. Consumo ético y vida sencilla. Recuperado de: http://webs.uvigo.es/consumoetico/eticadelconsumo.htm#inicio

Castaño García, J. (2009). Teorías éticas. SlideShare. Recuperado de: http://www.slideshare.net/jacgmur/teorias-ticas

Origen – Consumismo

Es complicado comprender con exactitud el origen del problema del consumismo, sin embargo se piensa que con el paso del tiempo, las personas únicamente compraban lo necesario y lo que les hacia falta, es decir, si una familia tenia hambre compraba comida, si una persona necesitaba vestir compraba ropa. Sólo se compraban los productos que realmente se necesitaba, pero cuando dichas compras eran hechas (y si existían algún sobrante de dinero), la gente comenzaba a adquirir bienes que alimentaran sus necesidades secundarias, para el ocio y la diversión, productos que no eran esenciales y mucho menos vitales, pero que daban una sensación de plenitud y eran utilizados para el aprovechamiento del tiempo libre de las personas.

Esto fue reconocido inmediatamente por los vendedores, buscando de cualquiera manera una necesidad tanto básica como secundaria, resaltando las cualidades, las funciones, su productividad, ventajas, etc. De los productos, creando inconscientemente en el consumidor una necesidad que antes no existía y que a partir de la exposición del producto, se había convertido en una necesidad vital.

A partir del siglo XX, los avances tecnológicos y la formación de varias teorías de eficiencia y eficacia tales como JIT y JFY (por sus siglas en ingles “Just In Time” y “Just For You”) causaron una producción más veloz, más eficiente, pero sobre todo, más personalizada, dándole al consumidor un “status” mediante el uso del producto y una autenticidad que generaba mucho valor agregado en los productos.

Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, empleo los conocimientos de su tío sobre los sentimientos irracionales y los transformó en negocio, vinculándolos con la publicidad comercial y generando muy buenos resultados. La idea de Bernays era simple, conmover las emociones del consumidor y llegar a su subconsciente más irracional mediante la manipulación de hábitos consumistas a través de mensajes dentro de la publicidad para generar en las persona algún tipo de necesidad, ya no material, sino emocional o de aceptación en un grupo de personas, el llamado “estereotipo” surgió a la luz como consecuencia de varios comerciales, donde se representaban varias imágenes que actualmente son comunes, como lo son: el gran seductor, un chico popular, una mujer libre y autónoma, un empresario exitoso, etc. Es común encontrar el consumismo en todo el mundo, no hay una localización exacta, pero países como Estados Unidos se caracterizan por ser cede del mundo comercial, donde las marcas forman parte distintiva de la cultura de su país.

Es así como la publicidad, la tecnología y el ser humano en sí, fueron los responsables de que actualmente exista una gran cantidad de personas que necesiten del consumismo como medio necesario para poder sobrevivir en una sociedad y llenar esa necesidad de aceptación.

Bibliografía:

Garzón, E. 2 de Febrero del 2011. El origen del consumismo. Economía Crítica Málaga.Recuperado de: http://malaga.economiacritica.net/?p=735

Anónimo, (s.f.). Consumismo [Fotografía]. Recuperado de: http://consumoygusto.blogspot.mx/2009/09/incentivos-del-consumismo.html